
La F1 llega al circuito más famoso del calendario y el único donde el orden establecido puede variar debido a las peculiaridades de una pista que no tiene parecido en todo el mundial. Además, si la lluvia hace acto de presencia, la carrera puede convertirse en un caos, como ya sucediese en 2008 cuando Lewis Hamilton obtuvo la victoria.
El debut de la F1 en Europa, con todos los cambios anunciados por los equipos para Barcelona, nos demostró que será muy difícil que a lo largo del año el orden de las escuderías varíe. Solamente Ferrari dio un paso adelante en cuanto a rendimiento puro, que no fue tal en lo que ser refiere a la fiabilidad del F60 o buen hacer desde el muro. Pero si hay un circuito en el que ese orden puede variar, es Mónaco. El trazado urbano por excelencia, con su resbaladiza y bacheada pista, puede provocar que veamos un resultado sorpresa, haciendo un alto en el paseo militar que de momento es el mundial de 2009 para Jenson Button.
La complejidad del circuito aumenta exponencialmente si llueve, como sucedió la temporada pasada. En aquella carrera el triunfador fue Lewis Hamilton, al que paradójicamente una parada en boxes no prevista tras golpear una barrera, hizo que su segundo pit stop coincidiese con el momento justo para poner ruedas de seco, lo que le dio la victoria. Segundo en la meta fue Robert Kubica, completando el podio un Felipe Massa que había partido desde la “pole position”, marcada en seco. Kimi Raikkonen completó una calificación de ensueño para Ferrari colocándose tras su compañero, pero una mala carrera del finlandés, en la que tuvo que entrar a cambiar el morro de su F2008 en varias ocasiones, le dejó fuera de los puntos. Fernando Alonso tampoco tuvo un gran fin de semana en un circuito donde ha ganado en 2006 y 2007, y es que tras irse contra la barrera y montar neumáticos de agua extrema, Alonso echó de la pista a Nick Heidfeld en un desesperado intento por remontar. Acabó finalmente fuera de los puntos. En cuanto a los neumáticos, estamos, junto a Singapur, ante una de las dos excepciones de la regla de los “neumáticos diferenciados” que se ha impuesto este año, con lo que Bridgestone suministrará a los equipos sus compuestos Blando y Súper Blando.

La corta recta de meta, que no es tal ya que es una ligera curva, acaba en St. Devote, una cerrada curva de derechas donde más de un piloto prueba el muro de salida durante el fin de semana. En este viraje hemos visto algunas montoneras históricas tras la salida, dada la estrechez del trazado. Tras esta primera curva, llega la zona del Beau Rivage, un zigzag a fondo y en subida, que hace que los pilotos apenas puedan vez la pista. Cuando coronan esta subida, llega una curva de izquierdas de tercera velocidad (aquí fue donde Alonso tocó la barrera), que enseguida enlaza con otra de segunda, Casino. En la recta que le sigue los monoplazas se desplazan hacia la derecha y enseguida vuelven a su trazada normal, evitando una tapa de alcantarilla que puede dañar los bajos del monoplaza. La siguiente curva, de derechas y de primera velocidad, es de las más características de Mónaco, ya que su desnivel interior provoca que los monoplazas se queden con una rueda en el aire, con lo que es fácil bloquear en la entrada. Tras una pequeña aceleración llega la curva más lenta del mundial, Grand Hotel, conocida históricamente como horquilla Loews. En esta curva los pilotos han de soltar el volante con una mano para lograr hacer el giro completo. La tracción es muy importante en la salida, aunque enseguida los pilotos afrontarán Mirabeau y Portier, dos lentas curvas de derecha que dejarán a los pilotos a la entrada del famoso túnel.
Dentro del túnel está la curva más rápida del circuito, de derechas y a unos 280 km/h. Tras ella, el túnel se acaba, y aunque ya no es lo que era, el cambio de luz al salir de allí sigue fatigando la vista de los pilotos con el paso de las vueltas. Un cambio de rasante, justo en el que hay que aplastar los frenos, nos deja en la Nouvelle Chicane, que representa la única, pero igualmente complicada, opción real de adelantar en todo el circuito. Tras salir de ella, los monoplazas alcanzarán la quinta marcha, reduciendo tan sólo una para afrontar Tabac, desde la cual llegamos a la zona más espectacular del circuito, la chicane izquierda-derecha Louis Chiron, que los pilotos cogen prácticamente a fondo. Es muy importante no salir descolocado de esta zona para afrontar bien la chicane de la piscina, cuyo muro interior sirve como referencia de giro a los pilotos. Tras una pequeña aceleración, llega la curva Rascasse, que desde las modificaciones realizadas en 2003 ha perdido parte de su atractivo. Otro pequeño golpe de acelerador nos deja en la última curva del circuito, Anthony Noghes, que nos devuelve a la línea de meta.
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Jueves 21 de mayo
10.00 h
Entrenamientos libres
14.00 h
Entrenamientos libres
Sabado 23 de mayo
11.00 h
Entrenamientos libres
14.00 h
Clasificacion
Domingo 24 Mayo
12.30 h
Previo
14.00 h
GP Monaco




















































Cita: Escrito por juankadet
Jaimito casi se calza a Kubica




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